Salmos Libro I

Antiguo Testamento — 41 capítulos

Prof. David Mendoza
Revisor de esta edición Prof. David Mendoza

El primer libro de los Salmos abarca los salmos 1 al 41, predominantemente de David. Contiene salmos de alabanza, lamento, acción de gracias y sabiduría. Este libro establece los temas fundamentales de la adoración israelita. Como dice el Salmo 1:1, «Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos».

El Libro I de los Salmos (capítulos 1-41) contiene mayoritariamente salmos de David, con oraciones de alabanza, lamento y confianza.

Capítulos de Salmos Libro I

Descubra el contenido, versículos clave y reflexiones de cada capítulo de Salmos Libro I.

Salmos Libro I 1: Los Dos Caminos

El justo y el impío contrastados; el justo medita en la ley.

«Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos» — Salmo 1:1

Reflexión: La meditación en la palabra trae bendición.

Salmos Libro I 2: El Rey Ungido de Dios

Las naciones se rebelan; Dios establece a su Rey en Sión.

«Besad al Hijo, para que no se enoje» — Salmo 2:12

Reflexión: Cristo es el Rey establecido por Dios.

Salmos Libro I 6: Lamento en la Enfermedad

David clama por misericordia en medio del sufrimiento.

«Ten misericordia de mí, Jehová, porque estoy debilitado» — Salmo 6:2

Reflexión: Dios oye el clamor del afligido.

Salmos Libro I 12: La Palabra de Dios Pura

David contrasta las palabras mentirosas con las puras de Dios.

«Las palabras de Jehová son palabras puras» — Salmo 12:6

Reflexión: La palabra de Dios es confiable.

Salmos Libro I 15: El Ciudadano de Sión

Quién puede habitar en el monte santo de Dios.

«Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo?» — Salmo 15:1

Reflexión: La integridad es requisito para la comunión con Dios.

Salmos Libro I 20: Oración por el Rey

El pueblo ora por la victoria del rey.

«Alégrenos el rey, y en el nombre de nuestro Dios alzaremos bandera» — Salmo 20:5

Reflexión: Dios salva a su ungido.

Salmos Libro I 22: Salmo del Mesías Sufriente

David describe un sufrimiento que prefigura la crucifixión de Cristo.

«Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?» — Salmo 22:1

Reflexión: Cristo sufrió para nuestra redención.

Salmos Libro I 23: Jehová es mi Pastor

David confía en Dios como su pastor que provee y guía.

«Jehová es mi pastor; nada me faltará» — Salmo 23:1

Reflexión: Dios provee, guía y protege.

Salmos Libro I 24: El Rey de Gloria

Los que buscan a Dios pueden recibir al Rey de gloria.

«Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, y entrará el Rey de gloria» — Salmo 24:7

Reflexión: Cristo es el Rey de gloria.

Salmos Libro I 32: La Dicha del Perdonado

David describe la bendición del perdón.

«Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada» — Salmo 32:1

Reflexión: La confesión trae perdón y gozo.

Salmos Libro I 33: Alabanza al Creador

Llama a alabar a Dios por su poder y cuidado.

«Bienaventurada la nación cuyo Dios es Jehová» — Salmo 33:12

Reflexión: Dios cuida a los que le temen.

Salmos Libro I 37: Confía y Haz el Bien

David exhorta a confiar en Dios y no envidiar a los malos.

«Confía en Jehová y haz el bien; habita en la tierra y apaciéntate de la fidelidad» — Salmo 37:3

Reflexión: La confianza paciente en Dios es recompensada.

Salmos Libro I 39: La Brevedad de la Vida

David medita sobre la brevedad de la vida.

«Enséñame a conocer mi fin, y cuántos son los días de mi vida» — Salmo 39:4

Reflexión: La vida es breve; debemos vivir con sabiduría.

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