Salmos Libro V 1: Acción de Gracias por la Liberación
Los redimidos de Jehová alaben su bondad.
«Alaben la misericordia de Jehová y sus maravillas para con los hijos de los hombres» — Salmo 107:8
Reflexión: La bondad de Dios merece alabanza.
Antiguo Testamento — 44 capítulos
El quinto libro de los Salmos abarca los salmos 107 al 150. Incluye el gran Hallel, los salmos de las subidas y una gran conclusión de alabanza. Este libro celebra la palabra de Dios, la restauración de Israel y culmina con un llamado universal a la alabanza. Como dice el Salmo 150:6, «Todo lo que respira alabe a Jehová».
El Libro V de los Salmos (capítulos 107-150) incluye salmos de alabanza, el gran Hallel y el Salmo 119 sobre la Ley de Dios.
Descubra el contenido, versículos clave y reflexiones de cada capítulo de Salmos Libro V.
Los redimidos de Jehová alaben su bondad.
«Alaben la misericordia de Jehová y sus maravillas para con los hijos de los hombres» — Salmo 107:8
Reflexión: La bondad de Dios merece alabanza.
David confía en Dios para la victoria.
«Con Dios haremos proezas» — Salmo 108:13
Reflexión: La victoria viene de Dios.
David maldice a sus acusadores y pide ayuda.
«Ayúdame, Jehová, Dios mío; sálvame conforme a tu misericordia» — Salmo 109:26
Reflexión: Dios defiende a los acusados.
David profetiza sobre el Mesías, rey y sacerdote según Melquisedec.
«Jehová dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra» — Salmo 110:1
Reflexión: Cristo es Rey y Sacerdote eterno.
Alabanza a Dios por sus obras grandes y justas.
«El principio de la sabiduría es el temor de Jehová» — Salmo 111:10
Reflexión: El temor de Dios es sabiduría.
El que teme a Dios es bendecido.
«Bienaventurado el que teme a Jehová» — Salmo 112:1
Reflexión: El temor de Dios trae bendición.
Dios se humilla para levantar al pobre.
«Bendito sea el nombre de Jehová desde ahora y para siempre» — Salmo 113:2
Reflexión: Dios levanta al humilde.
Israel salió de Egipto por el poder de Dios.
«El mar vio y huyó; el Jordán se volvió atrás» — Salmo 114:3
Reflexión: Dios hace maravillas por su pueblo.
Los ídolos son vanos; Jehová es el Dios verdadero.
«Nuestro Dios está en los cielos; todo lo que quiso ha hecho» — Salmo 115:3
Reflexión: Solo Dios es digno de confianza.
El salmista alaba a Dios por librarlo de la muerte.
«Alzaré la copa de la salvación e invocaré el nombre de Jehová» — Salmo 116:13
Reflexión: Dios libra de la muerte.
Llamado a todas las naciones a alabar a Dios.
«Alabad a Jehová, naciones todas» — Salmo 117:1
Reflexión: Dios merece alabanza de todas las naciones.
Dios es bueno; su misericordia es eterna. La piedra desechada es la principal.
«La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser cabeza del ángulo» — Salmo 118:22
Reflexión: Cristo es la piedra angular.
El salmo más largo; exalta la ley de Dios en 176 versículos.
«Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino» — Salmo 119:105
Reflexión: La palabra de Dios guía nuestro camino.
El salmista clama por paz en medio de lenguas mentirosas.
«Clamé a Jehová en mi angustia y él me respondió» — Salmo 120:1
Reflexión: Dios responde en la angustia.
Dios es el guardián que ni duerme ni se adormece.
«Jehová guardará tu salida y tu entrada desde ahora y para siempre» — Salmo 121:8
Reflexión: Dios nos guarda siempre.
Alegría de ir a la casa de Jehová; oración por la paz.
«Oren por la paz de Jerusalén» — Salmo 122:6
Reflexión: Orar por la paz de la ciudad de Dios.
Los ojos del siervo miran a su Señor por misericordia.
«Ten misericordia de nosotros, oh Jehová, ten misericordia» — Salmo 123:3
Reflexión: Esperar en la misericordia de Dios.
Si Dios no hubiera estado a nuestro favor, habríamos perecido.
«Nuestro socorro está en el nombre de Jehová» — Salmo 124:8
Reflexión: Dios es nuestro socorro.
Los que confían en Dios son como el monte Sión.
«Los que confían en Jehová son como el monte de Sión» — Salmo 125:1
Reflexión: La confianza en Dios da estabilidad.
Gozo cuando Dios restauró la fortuna de Sión.
«El que sale llorando, llevando la semilla, volverá con regocijo» — Salmo 126:5
Reflexión: La siembra con lágrimas trae gozo.
Si Jehová no edifica la casa, en vano trabajan.
«Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican» — Salmo 127:1
Reflexión: Todo depende de Dios.
El que teme a Dios es bendecido en su familia y trabajo.
«Bienaventurado todo aquel que teme a Jehová» — Salmo 128:1
Reflexión: El temor de Dios trae bendición familiar.
Israel ha sido afligido pero no vencido.
«Jehová es justo; cortó las cuerdas de los impíos» — Salmo 129:4
Reflexión: Dios libra a su pueblo.
Clamor de arrepentimiento y esperanza en la redención.
«Desde lo profundo, oh Jehová, clamo a ti» — Salmo 130:1
Reflexión: En Dios hay redención abundante.
David humilla su alma como un niño destetado.
«En verdad he aquietado y acallado mi alma» — Salmo 131:2
Reflexión: La humildad trae paz.
Dios eligió a David y a Sión como su morada.
«He aquí, oímos de ella en Efrata; la hallamos en el campo del bosque» — Salmo 132:6
Reflexión: Dios habita en medio de su pueblo.
Cuán bueno y delicioso es habitar los hermanos en armonía.
«¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!» — Salmo 133:1
Reflexión: La unidad entre hermanos es bendición.
Llamado a bendecir a Jehová en la noche.
«Bendecid a Jehová desde Sión» — Salmo 134:3
Reflexión: Bendecir a Dios siempre.
Dios es grande sobre todos los dioses.
«Porque yo sé que Jehová es grande» — Salmo 135:5
Reflexión: Dios es grande sobre todo.
Cada verso repite: Porque su misericordia es eterna.
«Alabad a Jehová, porque él es bueno, porque su misericordia es eterna» — Salmo 136:1
Reflexión: La misericordia de Dios es eterna.
Los exiliados lloran al recordar Sión.
«Junto a los ríos de Babilonia, allí nos sentábamos y llorábamos» — Salmo 137:1
Reflexión: El exilio nos enseña a valorar la presencia de Dios.
David alaba a Dios porque ha engrandecido su palabra.
«Te alabaré con todo mi corazón» — Salmo 138:1
Reflexión: Alabar a Dios con todo el ser.
David medita sobre el conocimiento íntimo que Dios tiene de él.
«Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón» — Salmo 139:23
Reflexión: Dios nos conoce completamente.
David pide ser librado de hombres violentos.
«Sé, oh Jehová, que los justos darán gracias a tu nombre» — Salmo 140:13
Reflexión: Dios defiende a los justos.
David ora pidiendo guarda para sus labios.
«Pon guarda a mi boca, oh Jehová» — Salmo 141:3
Reflexión: Cuidar nuestras palabras.
David clama desde la cueva; Dios conoce su camino.
«Ninguno miró por mí; no hay refugio para mí» — Salmo 142:4
Reflexión: Dios es nuestro único refugio.
David pide ser librado de sus enemigos.
«Hazme oír por la mañana tu misericordia» — Salmo 143:8
Reflexión: Buscar a Dios cada mañana.
David alaba a Dios por la victoria y ora por el pueblo.
«Dichoso el pueblo que tiene a Jehová por Dios» — Salmo 144:15
Reflexión: Dichoso el pueblo cuyo Dios es Jehová.
David exalta la grandeza y bondad de Dios.
«Abriré mi boca en parábola; declararé cosas escondidas» — Salmo 145:1
Reflexión: Dios es digno de alabanza perpetua.
No confiéis en los hombres sino en Dios.
«No confiéis en los príncipes, ni en hijo de hombre» — Salmo 146:3
Reflexión: Dios es nuestra esperanza segura.
Dios edifica Jerusalén y sana a los quebrantados.
«Grande es nuestro Señor y de mucho poder» — Salmo 147:5
Reflexión: Dios levanta a los quebrantados.
Los cielos y la tierra son llamados a alabar a Dios.
«Alabad a Jehová desde los cielos» — Salmo 148:1
Reflexión: Toda la creación alaba a Dios.
Los santos se gozan en la victoria de Dios.
«Alaben el nombre de Jehová con danza» — Salmo 149:3
Reflexión: La victoria de Dios se celebra con gozo.
Todo lo que respira alabe a Jehová.
«Todo lo que respira alabe a Jehová» — Salmo 150:6
Reflexión: La creación entera debe alabar a Dios.